1. Botanical Garden: un respiro en el centro de la ciudad

Ante la pregunta sobre qué ver en Melbourne, el Botanical Garden se encuentra siempre entre las primeras opciones, puesto que refleja a la perfección la integración de la naturaleza en el ámbito urbano y garantiza una mejor calidad de vida en la ciudad australiana. Se trata de un parque muy bien cuidado, de gran extensión y con una amplia variedad de plantas y árboles, por lo que resulta el lugar ideal para relajarse. Dispone de zonas para ir en bici, un precioso lago donde ir en barca y zonas verdes donde disfrutar de un buen picnic, por lo que si acudes en fin de semana probablemente encuentres un gran número de familias disfrutando de su ambiente relajado. Además, te recomendamos que no pierdas la oportunidad de acudir una noche de verano a las sesiones de cine que allí se organizan.
2. La playa de St Kilda y sus pingüinos mini

St Kilda es un pueblo independiente de Melbourne, pero se encuentra totalmente conectado e integrado en la ciudad. Pasear por esta playa es un plan habitual para las mañanas de domingo, así como pasear, correr o simplemente disfrutar de una buena lectura frente al mar. Sin embargo, la verdadera atracción turística no radica en la playa en sí misma, sino en los pingüinos que acuden allí al caer el sol del día, que además forman parte de la raza más pequeña (de tan solo 40 centímetros), los llamados fairy penguins. Desde luego, ¡lo más adorable y enternecedor que ver en Melbourne!
3. Flinders Street Station, cerca de la Federation Square

Federation Square es la plaza más icónica que ver en Melbourne por suponer el principal centro cultural de la ciudad. Allí se reúnen museos y galerías (como la National Gallery of Victoria, el Ian Potter Centre o el National Design Centre), así como restaurantes, cafés y bares, aunque también encontrarás una entidad que te resultará de gran utilidad: la oficina de información turística. No obstante, si algún edificio cercano a la plaza llama especialmente la atención es la Flinders Street Station, la terminal central de ferrocarriles. Fechado de 1910, se trata de un edificio muy fotogénico cuya arquitectura contrasta con la geometría de la Federation Square.
4. Luna Park, para pasártelo en grande

El hecho de que incluyamos el Luna Park en nuestro listado sobre qué ver en Melbourne se deriva de que, más que un parque de atracciones, se ha convertido en toda una institución cultural y atractivo turístico. Situado en el barrio de St. Kilda y operativo desde 1912, destaca por el brillo de sus luces y la excitación que despiertan sus atracciones. Allí tendrás la oportunidad de subir al Great Scenic Railway (entre otras muchas atracciones), la montaña rusa que lleva más tiempo en funcionamiento de manera interrumpida en todo el planeta y que te ofrecerá unas vistas de la bahía de Port Phillip únicas.
5. ACMI (Australian Centre for the Moving Image)

Si eres un amante del cine y las tecnologías digitales, disfrutarás especialmente de tu visita al Australian Centre for the Moving Image, ya que se trata de un museo exclusivamente dedicado a a exposición del arte audiovisual. Alí podrás disfrutar de la Screen Worlds: The Story of Film, una exposición interactiva que permite descubrir el desarrollo de las formas de la imagen en movimiento en el país; podrás desde jugar a videojuegos clásicos hasta probar las últimas innovaciones. Además, debes tener en cuenta que en la planta inferior del edificio se organizan exposiciones gratuitas que merecen mucho la pena. Sin lugar a dudas, el ACMI es uno de los lugares imprescindibles que ver en Melbourne.
6. Las vistas desde el Shrine of Remembrance

El Santuario de la Memoria (Shrine of Remembrance) es un monumento de estilo clásico construido en homenaje a todos aquellos australianos que participaron en la Primera Guerra Mundial, por ello puede leerse grabada la siguiente frase: “Nadie tiene mayor amor al hombre”. Cercano a los Jardines Botánicos de la ciudad, es precisamente en este lugar donde se celebra el Día ANZAC (25 de abril) y el Día del Recuerdo (11 de noviembre), dos de las mayores celebraciones australianas. Además, una de las vistas más emblemáticas que ver en Melbourne es precisamente la que ofrece el santuario.
